FRÁGIL ~ ALAN ALTAMIRANO

METALES PESADOS

Nueva -nunca mejor dicho- exposición de Alan Altamirano en la que parece haber hecho suyo el conocido aserto: renovarse o morir.  Notables han sido los cambios acometidos en estos últimos meses, de soporte, de técnicas, de formatos, de cromatismo. Atrás han quedado  al menos de momento- los sorprendentes logros alcanzados con la xilografía (DM grafía, en palabras del autor), no sólo por la impresión de estampas de considerable tamaño, sino también por un singular tratamiento de la imagen de una innegable personalidad. Todo un salto, no precisamente al vacío, que no deja de recordarme la inquietud y la curiosidad imperiosa de tantear lo desconocido, tan propias del aventurero, del explorador, del artista, del científico. La ciencia experimental resuena entre los huecos de la letras de Prueba y error, el ensayo como base del método científico -la experiencia es la madre de la ciencia- pero también la experiencia es la prueba de fuego del verdadero conocimiento, e incluso de la vida misma.

Ciencia y vida, técnica y arte, pasado y futuro se fusionan aquí y ahora en el espacio mágicamente impreso de estos metales pesados. Utilizo esta denominación equívoca que parece referirse a determinados elementos de la Tabla Periódica, pero que en generalmente se usa como sinónimo de metales tóxicos. Como tantas veces, el ser humano es quien termina por fijar y asentar un sentido parcial e incorrecto. Por el contrario, hay un atributo de dichos metales que me parece especialmente pertinente traer a colación, y es el hecho de que que estos elementos se encuentran libres y de forma natural en algunos ecosistemas. Salvando las distancias, estos nuevos trabajos  “metálicos” se integran con plena libertad en el ecosistema creativo de A. Altamirano.

Si los metales pesados adoran la tensa quietud de la gravedad, en estos grabados todas sus partes fluyen sin solución de continuidad profanando obstinadamente tan pesada ley gravitatoria. El suyo es un espacio subjetivo, onírico, donde todo flota suspendido en el aire o sumergido en el agua. Desafiando cualquier lógica representacional al uso, sus obras nos transportan a una realidad más allá de la realidad en la que cualquier cosa tiene su continuidad en cualquier otra. Múltiples planos y diversas referencias conviven estableciendo innumerables conexiones. Lo micro y lo macro se dan la mano con la misma facilidad que lo individual y lo universal.

Se mantienen esas líneas que recorren y modelan las figuras como campos cargados de energía. Líneas de naturaleza  orgánica, insistentemente curvadas en arabescos envolventes que conviven con otras líneas  hermanas de geometría entretejida como los textiles de pueblos remotos e ignotos. Auténtica seña de identidad que ahora se ve enriquecida y problematizada con las nuevas posibilidades expresivas que concede el aguafuerte y la aguatinta. El diálogo se amplía y las resonancias se multiplican como el sonido rebota en las paredes oscuras de las cuevas y los reflejos se replican huidizos entre luces y sombras. Todo fluctúa y se agita animado por un torbellino sin principio ni fin que gira vertiginoso en torno a cuestiones fundacionales, el amor eterno, la belleza fugaz, la inocencia perdida, las raíces insondables de la memoria.. asociados al binomio primigenio de la vida enfrentada a la muerte. Hay mucho de ensayo en estas piezas, mucha investigación, mucha búsqueda, pero también hay mucha poesía, mucha intuición, mucho hallazgo.

Dejo al espectador el infatigable juego de lecturas, interpretaciones, asociaciones, emociones que a buen seguro surgirán de la contemplación atenta de estas imágenes barrocamente pobladas de elementos que remiten a esa fecunda y atávica relación entre la Naturaleza con mayúsculas y la minúscula naturaleza humana.

Juan Bta. Peiró

 

 

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